Los cubanoamericanos
 

                         

                         

En muchos aspectos los puertorriquenos y los mexicanoamericanos son semejantes a otros grupos de inmigrantes: la mayoría son pobres, sin educación ni formación, y tienen dificultades para comunicarse. Los inmigrantes cubanos son radicalmente diferentes a los grupos anteriores, no solamente por las características de las personas que integran el grupo sino también por las razones que motivaron su emigración a los Estados Unidos y la acogida de que fueron objeto a su llegada.

La salida de Cuba

Cuando Fidel Castro se apoderó del gobierno de Cuba en 1959 y proclamó el triunfo de la revolución, contaba con el apoyo de los obreros, los campesinos y los universitarios jóvenes e idealistas. El nuevo régimen quiso establecer un sistema productivo más igualitario a través de profundas reformas en la educación, la agricultura y la estructura social. Evidentemente, estos cambios no se emprendieron sin conflictos ni privaciones que a veces fueron muy duros. La nacionalización de millones de dólares de capital americano tuvo como consecuencia una reducción notable en la compra del azúcar que a su vez intensificó los apuros (dificultades) económicos de la isla. Poco después los Estados Unidos rompió sus relaciones diplomáticas con Cuba y apoyó un desastroso intento de invasión llevado a cabo por exiliados cubanos en abril de 1961. Después de este fracaso en la Bahia de Cochinos, las relaciones entre ambos gobiernos empeoraron y el cubano se vio cada vez más atraido al comunismo y obligado a aceptar la ayuda económica y tecnológica que podría ofrecerle la Unión Soviética.

Así fue como se estableció en Cuba el primer gobierno comunista del hemisferio occidental. La alianza provocó una gran desilusión entre muchos cubanos, quienes habían esperado el establecimiento de un gobierno democrático. Muchos decidieron salir al exilio y entre 1960 y 1980 más de 750 mil cubanos buscaron refugio en los Estados Unidos.

La situactión de los cubanos en los Estados Unidos

Muchos de los inmigrantes cubanos se localizaron en Nueva Jersey y Nueva York, pero la mayoria se estableció en Miami y en otras ciudades del Condado de Dade en La Florida. Aunque el gobierno de Castro les había permitido salir, no les permitió llevarse nada, en muchos casos ni siquiera una maleta. En consecuencia, llegaron a los Estados Unidos con mucho menos que otros emigrantes. No obstante, tuvieron dos grandes ventajas. Primero, no entraron como inmigrantes, sino como refugiados políticos. Viendo en esto una oportunidad tanto política como humanitaria, el gobierno de los Estados Unidos echó la casa por la ventana~ (rolled out the red carpet) para acoger a las ‘victimas” del comunismo. Mientras que otros inmigrantes necesitan visas y entran según cuotas y otras restricciones, los refugiados cubanos entraron libremente. Por medio de un programa federal especial, a cada individuo se le dio $60 (y a cada familia $100) para ayudarle a establecerse y se puso a su disposición beneficiosos préstamos comerciales. Además, los cubanos contaban con otra ventaja. A diferencia de la mayoría de los inmigrantes de otros grupos, los cubanos eran en gran parte personas con educación. Entre un tercio y un cuarto de la población eran profesionales y muchos ya sabían inglés. Es verdad que una vez aquí se vieron obligados a empezar de nuevo, inclusive a reeducarse para ejercer profesiones distintas. Pero a pesar de reconocer que se necesitaron diligencia y sacrificio en tan difícil tarea, es evidente que la educación y la experiencia comercial que ya tenían les facilitaron la transición.

Los cubanos han gozado de un éxito mayor y más rápido que el de ningún otro grupo de inmigrantes en los EEUU. En veinte años han transformado la tranquila zona que era el sur de la Florida en un dinámico centro banquero y comercial. Castro es lo mejor que le haya sucedido a Miami”, declaró con entusiasmo el presidente de la Universidad de Miami. Los cubanos han levantado nuevas empresas (en 1979 había 10 mil comercios cubanos en Miami); han dado origen a 100 mil empleos; financiaron un tercio de la construcción total de la ciudad; convirtieron el viejo barrio donde se establecieron en uno de los más bonitos y más seguros de toda la ciudad.

Como era de esperarse, la gran mayoría de los cubanos exiliados llegaron a los EEUU convencidos de que un día el gobierno de Castro se derrumbaría y ellos podrían volver a su patria. Por lo tanto, se empeñaron en mantener su lengua y su cultura. Los cubanos no se han asimilado a Miami tanto como Miami se ha asimilado a los cubanos. En 1963 se estableció por primera vez en una escuela pública de los EEUU un programa bilingüe. Lo que es más, este programa tenía como meta no solamente enseñarles inglés a los niños de los refugiados, sino también la lengua y la cultura españolas. Se esperaba que los jóvenes llegaran a poder funcionar en su propia comunidad hispanoparlante tanto como en la angloparlante. El programa tuvo (y sigue teniendo) mucho éxito. A la vez que Miami ha prosperado económicamente debido a la participación cubana, se ha convertido en una de las ciudades más bilingües de los EEUU. Además de las librerias, restaurantes, bancos y empresas, hay periódicos y revistas hispanos y varias emisoras de radio, e incluso de televisión, que transmiten programas en español. Irónicamente, en Miami el que tiene problemas en encontrar empleo no es el que no habla inglés, sino el que no es bilingüe.

Esta situación ha provocado ciertas tensiones. En el terreno religioso, los protestantes se sienten incómodos con el fuerte catolicismo de los cubanos. A los viejos residentes les molesta la omnipresencia del español. Los cubanos recién llegados compiten directamente con los negros por los trabajos, la vivienda y otros beneficios. Estas tensiones llegaron a su punto máximo en la primavera de 1980 cuando, debido a la situación económica y política del país, Cuba abrió las puertas a una nueva oleada de exiliados.

En abril de 1980 se retiró la guardia que custodiaba la Embajada del Perú en La Habana y más de 10 mil cubanos que buscaban asilo llenaron el recinto. Castro les prometió la salida del país y el presidente americano, Carter, se ofreció a aceptar a 3.500 de ellos después de haberse entrevistado con el Servicio de lnmigración y Naturalización. Pero de repente Castro cambió de idea y anunció que podría salir del país cualquier cubano que tuviese parientes en los EEUU dispuestos a recogerlo. El resultado fue que a fines de mayo unos 125 mil cubanos, huyendo en barcos pesqueros de toda índole, habían inundado el sur de la Florida, buscando una mayor libertad politica y una mejora en su situación económica.

Cuba bajo Castro

En los veinte años de gobierno castrista, Cuba ha experimentado profundos cambios. La campana educativa ha eliminado casi por completo el analfabetismo; el servicio médico es gratis y se ha reducido en gran medida la tasa de mortalidad. Se ha reducido el desempleo y por medio de las leyes de reforma urbana se ha posibilitado el que muchas personas sean propietarias por primera vez de sus casas o apartamentos. La corrupción gubernamental ha sido combatida y ha surgido un nuevo orgullo nacional y una nueva conciencia social. Pero en otros aspectos las condiciones de vida han mejorado poco. El aprovechamiento de la tecnología soviética fue un fracaso excepto en lo que a material militar se refiere. Ya en 1961 se había impuesto el racionamiento de muchos comestibles, medicinas y otros artículos; veinte anos más tarde el racionamiento seguía siendo necesario.

Por eso, muchos cubanos empezaron a desilusionarse de la revolución y de las promesas de Castro. Esta desilusión se agudizó durante 1978 a 1980, cuando se permitió que unos 100 mil cubanoamericanos visitaran a sus parientes en Cuba. Su evidente prosperidad bajo el capitalismo instó a muchos a salir del país.

La segunda oleada

Todavía no se sabe si los emigrantes de la “segunda oleada” gozarán de la misma prosperidad que los primeros. Como no se les considera “refugiados”, no reciben la ayuda económica que recibieron aquéllos. Los miembros de esta segunda oleada son más jóvenes y cuentan con menos educación, menos adiestramiento y menos experiencia profesional y laboral. En el nuevo grupo hay un porcentaje significativo de negros que, al igual que los puertorriqueños y los mexicanos, tendrán que luchar contra el racismo. Como si estos problemas no fueran suficientes para los nuevos inmigrantes, también les rodea la sospecha de criminalidad. Castro no sólo dejó salir a los que pedían salida, sino que también permitió la salida de presos comunes de las cárceles cubanas. La presencia de estos “marielitos” ha transformado las antiguas calles tranquilas de Miami en lugares con un alto indice de crimen y violencia y también ha contribuido a hacer más dificil la aceptación de los nuevos inmigrantes. Quizás el problema más agudo sea la actual situación económica de los EEUU, bien distinta de la de los años sesenta. En una época de poco crecimiento económico, las demandas que impone la existencia de inmigrantes en una localidad sobre el sistema educativo, servicios sociales e impuestos representan una carga penosa que puede influir negativamente en la aceptación y en la completa asimilación del grupo.

Mirando hacia el futuro

Hace unos cuarenta años se pensaba que los grupos étnicos estaban a punto de desaparecer en el Gran Crisol. Los Estados Unidos de América, la nación de los inmigrantes, era de todos modos una sola nación. Los inmigrantes, después de un dificil período de adaptación, poco a poco se separaban de su antigua identidad, de su idioma y de sus costumbres para hacerse estadounidenses. La ruta ya era conocida porque muchas personas la habían recorrido. Cuando los puertorriqueños empezaron a llegar en la década de los cincuenta, y luego los cubanos en los años sesenta, se suponía que el patrón se repetiría.

Las cifras indican que hasta cierto punto la asimilación se está produciendo: los hijos de inmigrantes mexicanos y la segunda generación de puertorriqueños viven mejor que sus padres. Aunque los cambios han sido muy lentos, los hispanos en general y los puertorriqueños en particular han mejorado educativa y económicamente. Especialmente en los últimos diez años se ha visto una notable politización en ambos grupos, dando como resultado una creciente participación política. Pero a nadie se le ocurriría decir que los hispanos están perdiendo su identidad cultural. ¿Por qué no? Hay tres razones principales.

En primer lugar, las circunstancias históricosociales de los mexico americanos y los puertorriqueños no favorecían una americanización ni rápida ni complaciente; por su parte, los cubanos llegaron pensando que su vuelta a Cuba iba a ser inminente. En los tres casos había más razones a favor del mantenimiento cultural que a favor de su pérdida. En segundo lugar, el hecho de la inmigración en si es muy diferente ahora que antes. Para los inmigrantes que llegaron antes de 1930, el viaje a America significaba un viaje largo y difícil a través del océano que podía durar incluso semanas. Este tiempo servía para separar definitivamente por medio de la distancia tanto mental como física la vida que habían llevado hasta entonces de la nueva que pronto iban a empezar. Hoy, para los tres grupos hispanos, venir a los EEUU es cuestión de unas cuantas horas; así el recién llegado empieza su nueva vida sin haber dejado totalmente la anterior.

Por último hay que señalar que en los tres casos los inmigrantes se mantienen en contacto con la madre patria. Por medio de una continua inmigración y de las visitas a sus países de origen, los hispanos mantienen fuertes sus vínculos linguísticos y culturales.

Pero si en algunos aspectos la condición de inmigrante ha sido más tolerable para los hispanos, en otros ha sido mucho más difícil. Antes de la mecanización de la industria norteamericana que siguió a la Segunda Guerra Mundial, había muchos empleos para los cuales no se necesitaba ni mucha educación ni adiestramiento especial. Estos empleos permitían a los inmigrantes mantenerse mientras sus hijos se educaban. Las condiciones de trabajo eran realmente horrorosas en muchos casos, pero los inmigrantes pudieron soportarlas sabiendo que la situación de sus hijos iba a ser mucho mejor. Ahora hay máquinas para hacer el trabajo duro y peligroso que antes hacían los inmigrantes. Por consiguiente, él que llega sin educación ni adiestramiento no tiene ninguna facilidad para asegurarse un medio de vida.

Una de las mayores esperanzas que tienen los grupos hispanos es la educación bilingüe. Los que se oponen a ella la atacan por ineficaz: dicen que los estudiantes aprenden español a costa de no aprender inglés y que salen sin lo que más necesitan: el poder defenderse en inglés. Quieren saber por qué los hispanos merecen un trato especial si otros inmigrantes (sus propios padres o abuelos) sufrieron el sistema monolingüe sin daño aparente. En realidad, si uno examina la historia con más cuidado, se descubre que hoy en día sería totalmente inaceptable la manera en que las escuelas públicas de principios del siglo hicieron frente al enorme número de niños que no sabían inglés. En 1911 en las escuelas públicas de treinta y siete grandes ciudades de los EEUU, más del 57 por ciento de los niños era de familias inmigrantes. (En Nueva York el porcentaje llegó al 72 por ciento) En esas escuelas se encontró un elevado indice de “atraso mental” (que en aquel entonces se definia por la necesidad de retener a un niño en un mismo grado por más de dos anos). En 1911 en las escuelas públicas de Nueva York, los niños de tercer grado oscilaban entre los cinco y los dieciocho años de edad y más del 35 por ciento de todos los estudiantes de las escuelas públicas fueron clasificados como atrasados mentales. Es difícil aceptar que se salía de tal sistema “sin daño aparente”. La educación bilingüe, por imperfecta que sea, parece una solución mucho más humana. Al mismo tiempo que los niños están aprendiendo inglés pueden asimilar sin dificultad las otras materias. Además, el uso de su propia lengua en las escuelas da a su cultura una dignidad y una legitimidad que la insistencia en el monolingüismo le resta. Es cierto que en muchos de los programas no hay suficientes maestros bilingües, faltan materiales y facilidades, pero en estudios que se han hecho comparando a los niños que reciben instrucción en una sola lengua con los que la reciben en dos, los niños bilingües se muestran superiores. Este indicio es muy alentador no sólo para los partidarios de la educación bilingüe, sino también para los niños considerados antiguamente “atrasados”.

Pero la educación bilingüe y también la mayor conciencia cultural tienen su precio, pues hasta cierto punto dependen de la conciencia de diferencia y de alguna segregación. Y esta segregación, ¿no está en contra del concepto de crisol?  ¿No amenaza el sueño de unidad? Mirándolo bien, una visita a cualquier ciudad de los EEUU debe ser suficiente para desengañar a los que quieren creer que los inmigrantes de cualquier origen perdieron su cultura para “americanizarse”. En todas las ciudades de los EEUU existen barrios, restaurantes, iglesias y periódicos, fiestas y tradiciones que recuerdan y conmemoran los diversos orígenes de la población norteamericana. La unidad de los Estados Unidos se deriva no de la conformidad de su gente a un solo patrón, sino del reconocimiento y estima de la diversidad. Los hispanos, al reconocerse a si mismos como tales, también se dan cuenta de lo que pueden aportar a la cultura nacional.

 

Preguntas:
1. Mencione las metas de la revolución de Castro en Cuba.
2. Explique lo que era el famoso incidente en la Bahia de Cochinos.
3. ¿Cómo eran las circumstancias para los primeros emigrantes de Cuba?
4. ¿De cuáles dos grandes ventajas gozaban los inmigrantes cubanos?
5. Describa la parte sureña de la Florida hoy en día.
6. ¿Qué occurió en Miami en 1963?
7. ¿Qué significan las palabras "hispanoparlante" y "angloparlante"?
8. ¿Qué ejemplos de cultura latina se encuentran en Miami hoy en día?
9. Según algunos anglosajones, ¿cuál es el problema en Miami ahora?
10. ¿Qué occurió en 1980 y cuál fue el resultado?
11. Nombre algunos de los "éxitos" de la revolución de Castro.
12 ¿Por qué se desilusionarion muchos cubanos con Castro?
13. ¿Qué diferencias hay entre el primer y segundo grupo de inmigrantes cubanos?
14. ¿Quiénes eran los "marielitos"?
15. Nombre las tres razones por las cuáles se dice que los cubanoamericanos no están perdiendo su cultura.
16. Al principio, ¿qué se hacía con los niños que sólo hablaban el español?
17. ¿Cómo ayudan las clases bilingües?
18. ¿Qué problemas existen para estos programas?
19. ¿Cómo se nota que la cultura latina continúa fuerte y vibrante aquí en los Estados Unidos?

 

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