La mujer en el
Tercer Mundo


           
             Trabajan más que los hombres, pero cobran menos. La economía informal las prefiere porque protestan poco y trabajan mucho. Pisan firme en sus Parlamentos nacionales donde, sin embargo, aún están escasamente representadas. La maternidad no es aún para ellas un milagro de vida, sino una pesadilla de muerte. Cada vez estudian más, pero las aulas no se han transformado aún, en su caso, en el trampolín que impulse su igualdad con los hombres. Esta es, en síntesis, la situación actual bajo la que viven, o sobreviven, las mujeres del Tercer Mundo que están subiendo las escaleras hacia la igualdad con paso desigual, al ritmo que marca la situación económica de sus países y sus condicionamientos sociales, culturales religiosos. Según la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres representan el 31 por ciento de la mano de obra formal en los países en vías de desarrollo.

Trabajar más por menos.

            Las mujeres llevan sobre sus hombros el 53 por ciento de la carga total de trabajo, remunerado y no remunerado, en los países en desarrollo. Naciones Unidas confirma que las mujeres del hemisferio sur trabajan más que los hombres: las mujeres arriman el hombro, como media, 56 horas semanales en las zonas rurales de Kenya, mientras que los hombres sólo trabajan unas 42.

A esta diferencia horaria se suma una diferencia salarial que, en el Sur, adquiere proporciones mucho más impactantes que en los países desarrollados. Así, mientras que una mujer española gana, según el Instituto de la  Mujer, un 20 por ciento menos que el hombre, las latinoamericanas perciben el 66 por ciento del salario masculino.

Las mujeres del Tercer Mundo afrontan, además, importantes déficits sanitarios que continúan condicionando su vida y su muerte. Un tercio de las enfermedades que sufren entre los 15 y los 44 años están  relacionadas con el embarazo, el paro, el aborto, el contagio con el VIH y las enfermedades del aparato reproductor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revelado que cada año mueren medio millón de mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto. El 99 por ciento de ellas pertenecen a los países del Sur.

Cada vez más educadas.

Las mujeres de los países en vías de desarrollo han experimentado ciertos avances en el terreno de la alfabetización durante las dos últimas décadas: la alfabetización de mujeres adultas y la matriculación escolar de las niñas aumentó en casi dos tercios durante ese periodo.  El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha aportado otro dato esperanzador en este terreno: la matriculación primaria y secundaria de las niñas en los países en desarrollo ha aumentado espectacularmente desde el 38 por ciento en 1970 hasta el 68 por ciento en 1992.

Pese a este avance educativo, las mujeres siguen soportando los efectos de una de las principales asignaturas pendientes en el Tercer Mundo, la de la violencia. Violencia bélica, pero también doméstica. Estudios realizados en Chile, México, Papua Nueva Guniea y Corea indican que dos terceras partes o más de las mujeres casadas han sufrido episodios de violencia doméstica.

TRABAJO:

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) confirma que las mujeres siguen trabajando más y cobrando menos en todos los países del mundo. La diferencia de sueldos ha disminuido muy poco durante la última década. Las mujeres realizan aproximadamente el 55 por ciento del trabajo que se hace en el mundo, si se tienen en cuenta las actividades económicas no remuneradas, como las realizadas en el hogar. Sin embargo, en las estadísticas oficiales se indica que sólo el 37 por ciento de las  mujeres del mundo están "económicamente activas". En los países en vías de desarrollo las mujeres representan el 31 por ciento de la mano de obra formal, según datos de la OIT.

Los países con la cuota más alta de participación femenina son, de acuerdo a esta organización, China, con un 80 por ciento de mujeres activas; Vietnam -77 por ciento-; Mozambique -78 por ciento-. Esta cuota de participación es inferior en países latinoamericanos como Argentina o México, donde se eleva al 32 por ciento. En Siria, Bolivia y Guatemala los esposos pueden restringir el empleo de su esposa fuera del hogar.

El progresivo acceso de la mujer a la vida económica no ha venido acompañada, sin embargo, de una mejora proporcional en sus condiciones laborales. La desigualdad marca todos los aspectos de la vida de la mujer, desde los sueldos y las oportunidades hasta el acceso a la toma de decisiones y a los cargos directivos.

Las que tiene que servir :

La demanda de mano de obra doméstica barata ha llevado a la migración de mujeres de países más pobres a países más ricos tanto en las regiones desarrolladas como en las regiones en desarrollo. Algunas de las que han emigrado por la promesa de empleo en servicios domésticos o "espectáculos" se ven engañadas y empujadas hacia la prostitución. Pero no es sólo en la prostitución donde las mujeres tropiezan con malos tratos. Como estas mujeres suelen ser inmigrantes ilegales o indocumentadas y el trabajo doméstico no está regulado, son vulnerables al abuso. "Las trabajadores migrantes empleadas en el servicio doméstico descubren con frecuencia que sus empleadores les confiscan sus pasaportes y retienen sus salarios aduciendo deudas pendientes", apunta el informe sobre la Situación de la mujer en el mundo, 1995 de Naciones Unidas.

Cuestión de tiempo :

Las mujeres trabajan más horas que los hombres en casi todos los países. De la carga total de trabajo, remunerado y no remunerado, un promedio del 53 por ciento corresponde a las mujeres en los países en desarrollo (en los países industrializados es del 51 por ciento), según el Informe sobre el Desarrollo Humano 1995 de Naciones Unidas. Pese a ello, su trabajo no está valorado ya que habitualmente se realiza en la esfera doméstica por lo que resulta difícil atribuirle un valor monetario real. De hecho, las dos terceras partes del total del trabajo femenino en los países en desarrollo no está remunerado.

Remuneración discriminatoria :

La diferencia de sueldos ha disminuido muy poco en la última década, según datos de la OIT. Aproximadamente el 35 por ciento de las mujeres de la región sureñan trabajan por una remuneración, según datos del Banco Mundial. Esta cifra está muy por debajo de los niveles registrados en los países en  desarrollo  de Asia. Según esta fuente, la mujer trabajadora latinoamericana percibe, como promedio, el 66 por ciento del salario del hombre -en España ganan un 20 por ciento menos, según el Instituto de la Mujer.

 El sector "informal" :

Las mujeres están excesivamente representadas en el sector no estructurado o "informal", donde en general hay mucha menos seguridad que en el sector estructurado, los salarios son inferiores al mínimo y las condiciones de trabajo son siempre penosas y difíciles, según Naciones Unidas. Las mujeres optan a menudo por el sector paralelo frente a la segregación ocupacional, el desempleo y el subempleo en el sector estructurado y para enjugar parte del déficit del ingreso familiar.  Las crisis económicas de los países en vías de desarrollo favorecen también su incorporación al sector "informal".

Las cifras más altas de participación femenina en el sector "informal" se dan entre la mujeres de Honduras -34 por ciento- y en Jamaica -25 por ciento-, según el citado informe de Naciones Unidas.

REPRESENTATIVIDAD PARLAMENTARIA :

Naciones Unidas estima que lograr un 30 por ciento de miembros femeninos en las instituciones políticas configuraría la "masa crítica" necesaria para que las mujeres ejercieran una influencia apreciable en materia de política. Las mujeres ocupan en promedio sólo el diez por  ciento de los escaños parlamentarios (legislativos) y el seis por ciento de los puestos de gabinete en los gobiernos nacionales. Sin embargo, los países en vías de desarrollo están, en la mayoría de los casos, muy lejos de alcanzar el porcentaje sugerido por Naciones Unidas debido a limitaciones culturales y sociales, más que por cuestiones relacionadas con su nivel de desarrollo económico. Los que más se acercan a él son Seychelles -27 por ciento-; Sudáfrica -24 por ciento-; Cuba –23 por ciento-, China -21 por ciento- y Corea -20 por ciento-.

SALUD :

Las mujeres han conseguido considerables adelantos en los últimos dos decenios, lo que da pie para la esperanza más que para el pesimismo. Entre 1970 y 1990 la esperanza de vida de la mujer en los países en desarrollo aumentó en nueve años lo que representa un 20 por ciento más que el aumento registrado en el caso de los hombres, según datos del Informe sobre el Desarrollo Humano 1995 de Naciones Unidas. Sin embargo, una mujer africana vive, como promedio, 20 años menos que otra del llamado mundo desarrollado -en Zimbadwe la esperanza de vida de las mujeres es de 56 años, mientras que en España se sitúa en los 80.

En los países en desarrollo un tercio de las enfermedades de mujeres de entre 15 y 44 años de edad se relacionan con el embarazo, el parto, el aborto, el contagio con el VIH y las infecciones del aparato reproductor. Tal como señala el informe sobre el estado de la población mundial 1995 del FNUAP, "los altos niveles de mortalidad a raíz de la mortalidad y de morbilidad de las madres están estrechamente vinculados a la baja condición social y económica de la mujer". "Para muchas mujeres", añade este documento, "la prevención de embarazos no deseados o la propia protección contra los contagios es difícil y a veces imposible".

El milagro de la vida, una pesadilla de muerte :

Muchos países en desarrollo no disponen de personal calificado para la atención del parto, ni de buena atención prenatal o postnatal, ni de atención de emergencia durante el parto. En la mayoría de los países pobres, las complicaciones del embarazo son la mayor causa de defunción de mujeres en edad de procrear, según el Informe sobre el Desarrollo Humano 1995 de Naciones Unidas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revelado que cada año mueren medio millón de mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto. El 99 por ciento de ellas pertenecen a los países en vías de desarrollo. Las tasas de mortalidad relacionadas con la maternidad son entre 15 y 50 veces superiores a las de la mayoría de los países desarrollados, según el informe Estado de la Población Mundial publicado en 1995. En los países en vía de desarrollo la tasa de mortalidad materna es de unas 420 defunciones por cada cien mil nacidos vivos -en las regiones desarrolladas es de 30 defunciones por cada cien mil nacidos vivos-. En España mueren 2,94 madres por cada cien mil nacidos, según el Instituto Nacional de Estadística.

SIDA :

Según la OMS en todo el mundo hay más de cinco millones de mujeres infectadas por el VIH. Aproximadamente el 50 por ciento de todos los adultos recientemente infectados son mujeres. Más de un millón de mujeres contrajeron la enfermedad sólo durante el año 1993. La OMS estima que para el año 2.000 habrá casi 14 millones de mujeres seropositivas y aproximadamente cuatro millones habrán muerto. El aumento alarmante de las tasas de infección entre mujeres y niñas se debe a causas psicológicas y sociales. "El conducto genital de las mujeres, especialmente el de las jóvenes, permite que el virus pase a la corriente sanguínea de manera relativamente fácil", explica Elizabeth Reid, directora del programa de Desarrollo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El SIDA también está avanzando peligrosamente en los países en desarrollo. En 1983 el siete por ciento de los casos de SIDA de los que informaron los centros de control y prevención de enfermedades de los Estados Unidos eran mujeres. Esa cifra aumentó al 13 por ciento en 1994. La estimaciones de Naciones Unidas apuntaban que a finales de 1994 existían en Latinoamérica y el Caribe 345.000 mujeres con vida infectadas con el VIH.

LA POBREZA TIENE ROSTRO DE MUJER :

De los 1.300 millones de personas que viven en la pobreza absoluta, más del 70 por ciento son mujeres. La creciente pobreza de la mujer se ha atribuido a su desigual situación en el mercado laboral, la forma en que se la trata en el sistema de bienestar social y su condición y falta de poder en la familia.

EDUCACIÓN :

Naciones Unidas estima que al menos 60 millones de niñas de todo el mundo carecen de acceso a la enseñanza primaria -el número de niños en similares circunstancias se eleva a 40 millones-. Más de dos tercios de los 960 millones de personas analfabetas adultas de todo el mundo son mujeres. Esta situación condiciona toda la vida productiva y reproductiva de las mujeres, así como su escasa participación en los procesos de toma de decisiones. La educación incrementa la capacidad de una mujer de participar en la sociedad y de mejorar la calidad de su vida. Posibilita que eleve su productividad en trabajos comerciales y no comerciales y mejora su acceso al empleo remunerado y a mayores ingresos.

        Cuanto mayor es la instrucción de la mujer mayores probabilidades tiene de utilizar anticonceptivos y de tener familias más pequeñas. Estudios analizados por Naciones Unidas revelan que un año adicional de escolarización de las niñas reduce las tasas de fecundidad entre un cinco y un diez por ciento. Los hijos de mujeres educadas tienen, además menos probabilidades de morir cuando aún son lactantes y los que sobreviven son más saludables y están mejor educados.

Alfabetización :

        Las mujeres de los países en vías de desarrollo han experimentado avances en este terreno durante las dos últimas décadas. La alfabetización de mujeres adultas y la matriculación escolar de las niñas aumentó en casi dos tercios. Los países que han cosechado adelantos más acelerados en la educación femenina son los Estados Arabes, donde se ha duplicado ampliamente la tasa de alfabetización femenina en las últimas dos décadas.

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER :

Prostitución : 

La pobreza es una causa directa de la prostitución de los jóvenes del Tercer Mundo, algunos de los cuales son vendidos por sus familias. Naciones Unidas estima que en Asia hay un millón de niños, en su mayoría niñas, que son empujados a la prostitución cada año. En Tailandia hay unas 800.000 muchachas menores de 20 años que trabajan como prostitutas, 500.000 en Brasil y 400.000 en la India.

Violencia conyugal :

        Desde la infancia hasta la madurez, las vidas de muchas mujeres del Tercer Mundo están ensombrecidas por la amenaza de la violencia que, en algunos casos, comienza incluso antes del nacimiento: en ciertos países se utilizan pruebas para determinar el sexo del feto; si es femenino, puede ser objeto de aborto.  Estudios realizados en Chile, México, Papua Nueva Guinea y la república de Corea indican que dos terceras partes o más de las mujeres casadas han sufrido episodios de violencia doméstica. 

        En gran parte de América Latina la ley exonera al esposo que asesina a su mujer si ésta es descubierta en flagrante adulterio. La ley no exculpa, en cambio, a la mujer que comete un asesinato en circunstancias similares. Un estudio realizado en hospital peruano determinó que el 90 por ciento de las madres jóvenes de edades comprendidas entre los 12 y los 16 años habían sido víctimas de violación, en muchos casos como consecuencia de estupro cometido por el padre, el padrastro u otro pariente cercano.

Guerras :

        Tal como asegura la presidenta de Sri Lanka, Chandrika Bandaranaike Kumaratunga, "la ausencia de la paz no sólo obstaculiza el desarrollo sino que también promueve la violencia, en particular contra mujeres y niños". Mujeres y niñas padecen especialmente las consecuencias de los conflictos armados, siendo víctimas de actos de terrorismo, tortura, raptos, desapariciones, violaciones y desplazamientos. El 80 por ciento de los 25 illones de personas refugiadas en todo el mundo son mujeres, niños y niñas.

Medicus Mundi frente a la desigualdad de la mujer :

"Mi causa no ha nacido de algo bueno, sino de algo amargo. Se ha radicalizado con la miseria de mi pueblo, con la desnutrición que he visto y he sufrido, con la explotación y la opresión" (Rigoberta Menchú. Premio Nobel de la Paz. 1992)

Estas palabras reflejan una realidad: la de muchas mujeres del mundo, cuyo problema esencial, la explotación, viene ligado a la injusticia social, la enorme desigualdad, el hambre y la pobreza extrema. De ahí derivan sus principales problemas de salud.

Biológicamente la mujer es más fuerte que el hombre (hay una mayor mortalidad masculina en todas las edades de la vida, en los países desarrollados), probablemente porque ella es más importante - al igual que en muchos otros casos del reino animal - para la conservación de la especie. Pero por contra padece desproporcionadamente los problemas sociales, económicos, sanitarios..., marcando la desigualdad todos los aspectos de su vida (se calcula que han desaparecido más de 100.000 mujeres de la población mundial, la mayoría en Asia, por practicarse el aborto selctivo al conocer que eran fetos femeninos).

             Es por lo que, a pesar de tantos años de lucha sobre la igualdad de género, "todos los países tratan a sus mujeres peor que a sus hombres".

Medicus Mundi cree que la participación de la mujer, como protagonista del proceso de desarrollo, es esencial para asegurar un futuro más justo de la humanidad. Sin ello, no hay posibilidad de eliminar la pobreza, promover un desarrollo sustentable, asegurar un control y un equilibrio demográfico y frenar el deterioro ecológico.

                                   Rafael Rodríguez-Contreras Pelay
                                   Presidente de Medicus Mundi España

 

Preguntas:
Introducción -
1. ¿Qué porcentaje del labor total está desempeñado por mujeres en los países en desarrollo?
2. ¿En cuál parte del mundo es peor esta situación?
3. ¿En qué aspecto se ha mejorado la vida de la mujer en los últimos 20 años?
Trabajo -
4. ¿Cuál es una de las posibilidades por la cual una mujer boliviana o guatemalteca no trabaje en la mano de obra formal?
5. ¿Cuáles son algunos de los problemas que se presentan a la mujer que trabaja como empleada doméstica? 
6. ¿Qué porcentaje del labor de la mujer NO está remunerado en países en desarrollo?
7. ¿Cuál es la diferencia en el pago para una mujer latinoamericana y una española, en comparación con el de un hombre?
8. ¿Cuáles son algunos de los problemas serios para las mujeres que participan en el sector "informal"?
Representatividad parlamentaria -
9. ¿Qué porcentaje de los miembros de parlamento son mujeres?  Qué porcentaje se necesita para tener una voz fuerte y eficaz en el gobierno?
Salud -
10. ¿Qué aspecto único de la hembra la causa ser mas susceptible a problemas de salud  y a la muerte?
11. ¿Cuáles realidades socioeconómicos causan estos graves problemas de salud para la mujer?
12. ¿Por qué es el parto mucho más arriesgado en los países en desarrollo?
13. ¿En el año 2.000, cuántas mujeres habrán muerto de la SIDA?
La pobreza tiene rostro de mujer -
14. ¿Cuáles son algunas de las razones para la pobreza alarmante de mujeres en países en desarrollo?
Educación -
15. ¿Por qué es tan importante la educación para las mujeres?  (Sea específico.)
16. ¿Cómo afecta la educación a la tasa de nacimiento mundial?
17. ¿Por cuánto se ha aumentado el número de mujeres educadas?
Violencia contra la mujer -
18. Dé un ejemplo del machismo en cuanto a las leyes en países latinoamericanos.
Medicus Mundi -
19. Nombre los cinco problemas más graves para las mujeres en los países en desarrollo.
20. Según Medicus Mundi, ¿qué es absolutamente necesario para cambiar esta realidad vergonzosa y para permitir a las mujeres en los países en desarrollo disfrutar de las mismas oportunidades y derechos que cualquier ciudadano del globo?

 

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