Kentucky
     por Ernesto Cardenal                     


 

Kentucky es un segundo paraíso dijo Daniel Boone.
Fue en busca de Kentucky andando hacia el oeste,
y divisó desde un monte la planicie de Kentucky,
los búfalos paciendo como en haciendas de ganado
y el silencioso Ohio que corría por las anchas llanuras
bordeando Kentucky . . .
                                               (y que ahora huele a fenol).

Forest Grove Prairie Village Park Forest Deer Park
                      ¡los nombres de la frontera!
ahora son nombres de faccionamientos suburbanos.
Los buses cruzan las praderas donde pastaban los búfalos.
Donde acampó una vez el pionero de la frontera
que emigraba en una canoa hacia el río Missouri
con su carabina y tomahawk y sus trampas de castor,
siguiendo a los castores,

ahora resuena el rumor de las rozadoras de pasto,
el tintinear de los highballs, las risas, el ronco radio,
los gritos del juego de croquet y de volleyball

y el golpe sordo de la bola de baseball en el guante.
Desde una ventana abierta se eleva un high fidelity
y, con el olor de carnes al carbón, flota en la noche.
Todo estaba quieto . . .
                      ---escribe Daniel Boone---
Encendí una fogata junto a una fuente
para usar el lomo de un gamo que había matado.
Los lobos aullaban toda la noche
. . .

Y ahora en el Ohio desembocan todas las cloacas,
desperdicios industriales, sustancias químicas.
Los detergentes de las casa han matado a los peces,
y el Ohio huele a fenol . . .

 
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