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Rigoberta Menchú |
| El codiciado Premio de Paz |
| Por segunda vez en solamente seis años,
América Central ha recibido el premio más destacado del mundo por ayudar a
promover la paz. Al escoger a Rigoberta Menchú, de 33 años, como
ganadora del Premio Nobel de la Paz de 1992, el panel adjudicador con sede
en Oslo, Noruega, señaló que esta ciudadana guatemalteca "es un símbolo
vivo de paz y reconciliación . . . en su país , en el continente
americano y en el mundo". El primer latinoamericano que recibió el Premio Nobel de la Paz fue el diplomático argentino Carlos Saavedra Lamas, en 1936. Cuarenta años después la distinción fue para otro argentino, Adolfo Pérez Esquivel, por su dedicación a la defensa de las víctimas de la dictadura militar de su país. El presidente de Costa Rica, Oscar Arias Sánchez, obtuvo el premio en 1987 por sus esfuerzos para poner término a la guerra civil en Nicaragua. En los diez años anteriores, generalmente se ha otorgado el premio a dirigentes con destacado perfil político, espiritual y moral como el presidente soviético Mikhail Gorbachev (1990), el activista antinazi Elie Wiessel (1986), el obispo sudafricano Desmond Tutu (1984), y el dirigengte sindical polaco Lech Walesa (1983). La elección de Menchú, indígena quiché para quien el español es el segundo idioma, resultó popular en el año en que se conmemora el quinto centenario de la llegada de Colón al Nuevo Mundo. Algunos observadores opinan que la adjudicación del premio a una personalidad poco conocida ha servido para devolver dignidad al proceso de adjudicación y para ratificar el propósito original de la distinción. Durante los doce años transcuridos desde que su padre y otros 38 dirigentes indígenas perecieron en un incendio en la embajada española en Ciudad de Guatemala, Menchú ha trabajado incansablemente para dar a conocer las penurias de los descendientes de los mayas, que constituyen más del 55 por ciento de los diez millones de habitantes de Guatemala, que estan atrapados en medio del fuego de una sangrienta guerra civil que ya lleva más de treinta años. La madre de Menchú y varios de sus hermanos y hermanas también cayeron víctimas de la violencia interminable. Su libro Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia ayudó a llamar la atención hacia la contienda civil de Guatemala y lanzó a la joven activista indígena a una cruzada de una década para despertar interés en la situación de los pueblos aborígenes de Guatemala y otras partes. Menchú, que actualmente reside en Ciudad de México, dijo que el premio es "un llamado en favor de la vida y la paz en Guatemala" y anunció que ultilizará el premio de 1.200.000 dólares para establecer un fondo en memoria de su padre. ---Mark Holston |
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