¿Qué es el
desarrollo sostenible?
Se
llama desarrollo sostenible aquél desarrollo que es capaz de
satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los
recursos y posibilidades de las futuras generaciones.
Intuitivamente una actividad sostenible es aquélla que se
puede mantener. Por ejemplo, cortar árboles de un bosque
asegurando la repoblación es una actividad sostenible. Por
contra, consumir petróleo no es sostenible con los
conocimientos actuales, ya que no se conoce ningún sistema
para crear petróleo a partir de la biomasa. Hoy sabemos que
una buena parte de las actividades humanas no son sostenibles
a medio y largo plazo tal y como hoy están planteadas.
Esta definición es la
del informe de la Comisión Brundlandt. La señora Brundlandt
es la primera ministra de Noruega y el año 1990 recibió el
encargo de la ONU de redactar un primer informe para preparar
la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro dos años más tarde.
Hay otras definiciones
también interesantes como la que proponen D. Pearce, A.
Markandya y E.B. Barbier, en la cual se establece
que en una sociedad sostenible no debe haber:
- un declive no
razonable de qualquier recurso
- un daño
significativo a los sistemas naturales
- un declive
significativo de la estabilidad social
Otra definición se debe
a H. Daly. Esta persona propone que una sociedad
sostenible es aquélla en la que:
- los recursos no se
deben utilizar a un ritmo superior al de su ritmo de
regeneración,
- no se emiten
contaminantes a un ritmo superior al que el sistema
natural es capaz de absorber o neutralizar,
- los recursos no
renovables se deben utilizar a un ritmo más bajo que el
que el capital humano creado pueda reemplazar al capital
natural perdido. Concretando esta definición en un caso
práctico, el de los combustibles fósiles, significa que
se tiene que utilizar una parte de la energía liberada
para crear sistemas de ahorro de energía o sistemas para
hacer posible el uso de energías renovables que
proporcionen la misma cantidad de energía que el
combustible fósil consumido.
Son tres formas de
definir el desarrollo sostenible. La primera es la más
simple, seguramente la que ha tenido más éxito, mientras que
en la segunda y la tercera se complican los razonamientos.
Hay que tener en cuenta
que se trata de una definición estratégica de carácter
conceptual y globalizadora, y se produce una notable
dificultad al traducirla al día a día. Sin embargo, hay que
hacer un esfuerzo para superar las dificultades de orden práctico
que supone el principio ecologista del pensar globalmente y
actuar localmente.
Principales
retos que plantea el desarrollo sostenible
La
incapacidad de la especie humana para vivir en armonía con el
planeta, la gran interacción entre el hombre y el sistema
natural, son los grandes problemas mediambientales de hoy.
Hasta nuestros días, ninguna especie, excepto el hombre, ha
conseguido modificar tan substancialmente, en tan poco tiempo,
las características propias del planeta.
Así, se plantean los
grandes problemas planetarios siguientes:
- Superpoblación y
desigualdades
- El incremento del
efecto invernadero
- Destrucción de la
capa de ozono
- Humanización del
paisaje
- Preservación de la
biodiversidad
- La erosión, la
desertización y la destrucción de la selva
Y a escala local:
- El sistema productivo
- El agua
- Los residuos domésticos
- Suministro energético
- El sistema de
transportes
Hacia un
sistema de transportes sostenible
Nuestro
sistema de transporte tiene dos grandes inconvenientes. En
primer lugar que es un gran devorador de energía. En España
el sector del transporte es responsable de más del 40% del
consumo de energía primaria, situándose por encima del
consumo industrial y del doméstico. El segundo gran
inconveniente es la contaminación o el gasto social difuso
que ocasiona: emisiones nocivas de gases y partículas a la
atmósfera, ocupación en las ciudades de un bien escaso y
caro como es el suelo público, accidentes, ruido, etc...
El transporte de
pasajeros...
El transporte más
eficiente es hoy en día el que menos ayudas recibe por parte
de las administraciones públicas. Los sistemas eficientes son
el transporte público de viajeros -ferrocarril, autocares y
autobuses- y el sistema ferroviario para las mercancías. Los
presupuestos de la Generalitat para 1995 continuan invirtiendo
en carreteras en una relación de 4 a 1, en comparación con
las inversiones en transporte público. En los presupuestos
generales del estado pasa lo mismo. Sin embargo, en el sistema
ferroviario español se ha demostrado que con un cierto nivel
de inversiones es posible ganar viajeros. La apuesta clara por
los trenes de cercanías y la introducción de servicios de
alta velocidad en algunos trayectos interurbanos ha permitido
que en1993, por primera vez en los últimos cincuenta años,
el transporte por ferrocarril gane cuota de mercado en algunos
corredores. El aumento se ha producido a costa de la carretera
y del avión, dos de los sistemas de transporte más
contaminantes y con efectos sociales y territoriales más
indeseables. Todo ello, da una idea de las inmensas
posibilidades del transporte ferroviario ( y también,
naturalmente, de los autobuses y autocares) para contribuir a
un sistema sostenible de transportes.
...y de mercancías
Respecto al transporte
de mercancías, ha tenido que ser la creciente congestión de
las autopistas europeas la que concienciase los poderes públicos
de la necesidad de potenciar los sistemas ferroviarios. Hoy,
por mencionar tan solo dos ejemplos, el túnel del Canal de la
Mancha y la coordinación de los sistemas ferroviarios en toda
Europa, abre grandes posibilidades a la potenciación del
transporte de mercancías por ferrocarril en las relaciones
supranacionales.
Las rondas fantásticas...
Pero es seguramente en
las ciudades donde se manifiesta con toda la contundencia la
insostenibilidad e insalubridad del sistema de transporte
basado en la utilización intensiva del vehículo privado. No
es necesario ir muy lejos para ver ejemplos de esta
insostenibilidad. La construcción de las Rondas de Barcelona
es un excelente "caso práctico". La construcción
de esta vía de circunvalación fué presentada por los
poderes públicos como la solución casi definitiva a los
problemas de tráfico en el área metropolitana. Pero hoy tan
solo tres años después de la inauguración de esta "maravilla
olímpica", ya tenemos los primeros resultados; las
rondas están colapsadas una buena parte de las horas del día
y ha disminuido la velocidad media de circulación del centro
de Barcelona. Actualmente, en muchas de las calles del centro
de Barcelona mantener una conversación inteligible es un lujo,
tan solo al alcance de los peatones nocturnos.
...y otras maravillas
Las rondas, lejos de ser
una solución, son ahora un nuevo problema. Para intentar
resolverlo la administración ha restringido la circulación
de camiones y desviado el tráfico hacia otros itinerarios de
circunvalación. Este es el resultado de la política
equivocada de transporte que se pretende continuar: Cuarto
Cinturón, vía interpolar, túnel de Horta, autopista por
el margen izquierdo del Besòs, etc... Mientras, líneas de
tren como la de Barcelona-Puigcerdà, la de Lleida-la Pobla de
Segur o la de Manresa a Lleida, corren el riesgo deque
cualquier día un juez las pueda clausurar por falta de
seguridad.
El modelo económico
Todos
los problemas planteados a escala planetaria y local tienen un
denominador común y radican en el funcionamiento del actual
sistema económico. El modelo hoy dominante es aquél que dice
que la economía va bien cuando crece el producto interior
bruto (PIB). Este modelo no tiene en cuenta cuánto cuesta a
la colectividad en términos ecológicos y sociales el
crecimiento de un punto del PIB. No tiene en cuenta que la
capacidad de crecimiento económico es finita, ni tampoco
tiene en cuenta las limitaciones del sistema natural que están
llevando al planeta al infarto ecológico.
El PIB: un Producto
Insostenible y Bruto...
El PIB es la vaca más
sagrada de todas las vacas sagradas de la economía. El PIB
mide el valor de las mercancías producidas. Cuanta más
producción, más crecerá el PIB; cuanto más crezca el PIB,
mejor viviremos y más riqueza habrá. Pero la estadística
nos enseña que en los últimos quince años el número de
empleos no ha ido en aumento y en cambio el PIB habrá crecido
un 60% en términos nominales.
La perversión del
sistema vigente de contabilidad puede llegar a extremos insólitos.
Es el caso del gravísimo terremoto de 1994 en Kobe (Japón).
Alguien con autoridad pronosticó un impacto positivo con la
reconstrucción de la zona de Kobe en el producto interior
bruto japonés. Al cabo de pocos días empezó a subir la
bolsa de Tokio. Tenemos un sistema de medida que permite
afirmar que es bueno para la economía que haya destrozos.
Sin ir tan lejos, aquí
en casa, el "sistema" establece que los accidentes
de tráfico tienen globalmente un impacto positivo en la
economía del país, puesto que dan trabajo a aseguradoras, a
mecánicos, a médicos, a funerarias, etc.
...y otras vacas
sagradas
En segundo lugar del ránking
de las vacas sagradas de la economía aparecen otras variables
socioeconómicas. La inflación, el déficit público, la
deuda pública acumulada, la productividad,... Todos estos parámetros
tradicionales miden la situación de un sistema desde un único
punto de vista, prescindiendo de los demás factores.
Parece razonable pensar
que a los indicadores macroeconómicos tradicionales les podríamos
añadir otros de carácter ecológico y social, para medir la
sostenibilidad del sistema. Algunas propuestas de nuevos
indicadores podrían ser, a partir de las sugerencias
incluidas en los informes de "La situación en el Mundo"
del Worldwatch Institute, los que se indican a continuación:
- Utilización de
fuentes energéticas renovables
- Indicador de
eficiencia energética
- Materiales
reciclables
- Residuos industriales
- Crecimiento
poblacional
- Superficie sostenible
- Transporte sostenible
- Biodiversidad
- Desigualdad social
- Paro
- Precariedad laboral
- Integración étnica
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